Cómo disfrutar del jamón Ibérico en verano

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Jamón Iberico

Aunque hay quien piensa que los calores del verano no se llevan bien con el consumo de unas lonchas de jamón ibérico (aunque también hay quien opina que un poco de calor hace rezumar lo mejor de la pieza, remarcando sus cualidades de sabor, olor y textura), lo cierto es que no hay más que seguir unos breves pasos para poder seguir disfrutando de nuestro alimento favorito durante los días de estío. Ahí van:

Olvidarse del frigorífico. Lo suyo será buscar un lugar fresco y húmedo en el que mantener el jamón. Luego, a la hora de consumirlo, la temperatura ideal siempre habrá de estar entre los 22 y 25º C.

-Al empezar a cortar el jamón, habrá que utilizar, primeramente, y hasta llegar a la zona de carne roja (o hasta que desaparezca la zona de color amarillo), un cuchillo que sólo se utilizará para descartar la parte exterior de grasa. Luego, con otro cuchillo, se comenzará a cortar por la parte más estrecha del jamón. Es la zona más propensa a ponerse dura y, por lo tanto, a perder jugosidad.

-Al cortar, hay que tratar de hacerlo con muescas muy precisas, lo que incluye el ribete de grasa. De este modo se conseguirán lascas de jamón pequeñas y finas para que se deshagan en la boca y podamos así paladear los aromas y sabores contenidos en el jamón.

Las lonchas han contener siempre un poco de grasa: los aromas de los ácidos grasos están en ella y estos son los que fijan la calidad del jamón. Comer un jamón sin grasa es degustar un jamón al 50%.

-Los trozos de grasa eliminados al principio podrán ser utilizados para cubrir los cortes. Será el modo perfecto de conservar el jamón de una forma natural, así, mantendremos la temperatura y jugosidad de la pieza sin que se reseque.

 

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