El Lambrusco

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Lambrusco

Aunque muchos dicen de él que es poco más que un vino con gas  o el vino que sólo gusta a quien no le gusta el vino, lo cierto es que el vino Lambrusco es un producto de larga tradición que –junto con el vinagre- es el orgullo de las gentes de Módena (Italia)… terruño en el que nació este vino hace mucho, mucho tiempo, tal y como atestiguan diversos documentos.

La variedad de uva y vino Lambrusco se dan concretamente en las provincias de Módena, Parma, y Reggio Emilia. Además, Lambrusco es el nombre de un grupo de cepas de matriz común… y que, justo en Módena han desarrollado sus calidades de uva… de la que nacen cuatro vinos distintos, tantos como denominaciones de origen recoge el consorcio: Lambrusco Grasparossa di Castelvetro, Lambrusco di Sorbara, Lambrusco Salamino di Santa Croce, y Lambrusco Reggiano, cada uno de los cuales se corresponde con diversas variedades de la uva lambrusca.

De las pocas informaciones históricas de las que se disponen, los investigadores han podido deducir que la uva Lambrusco sustituyó a las demás producciones enológicas de la zona y se transformó en el vino de Módena por excelencia, gracias a su insuperable capacidad para maridar con las especialidades de la cocina local con los platos típicos locales. Y es que, según han concluido diversos gastrónomos, entre el Lambrusco y la cocina de la comarca se habrían ido consolidando maridajes por contraste, combinaciones culinarias en las que el gusto y otras características del vino Lambrusco se contraponen a las características de platos sustanciosos, ricos de grasas y calorías. En estas circunstancias, el vino Lambrusco, como caldo de frescura y acidez elevadas, acentúa sus propiedades gracias a sus características de aguja o espumoso y a su moderada gradación alcohólica. La presencia de tanino (¡es un vino tinto!) lo convierte en un vino tónico, que, por lo tanto, facilita la digestión.

Dicho queda, más arriba, que del Lambrusco se han mofado –y mucho- quienes no ve en él siquiera un vino. Sin embargo, tampoco faltan opiniones expertas que hablan del Lambrusco mucho y bien. Estas opiniones suelen coincidir en señalar que es éste un vino que posee todas las facetas positivas del vino sin cargarse de las facetas negativas: fresco, perfumado, tónico, justamente tánico, extremamente digerible porque es moderadamente alcohólico, agradable sin ser nunca demasiado complicado. En suma, que el Lambrusco es un vino que se bebe sin esfuerzo y sin problemas. Equilibradamente tánico, se dice de él que se bebe con desenvoltura… inclusive en ciertos maridajes gastronómicos inusuales. Eso sí, sí con algo casa bien el Lambrusco es con pizzas de múltiples ingredientes, como en el caso de la pizza quattro stagioni (condimentada con cuatro ingredientes: fondos de alcachofa, jamón, setas y chorizo), o con la óptima pizza blanca con tocino y ruca. En ambos casos, nada mejor que el Lambrusco tinto, espumoso, capaz de exaltar el sabor de cada componente de la pizza.

 

 

Blog de Lopez Ortega: #JamonLovers

 

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